Taita, Taitito

…Es que vienen a decir

que taita no es voz peruana

¡qué manera de mentir!

¡qué gente tan palangana!

Dizque viene del latín,

o que es griega su nacencia,

siendo una voz infantil

de universal procedencia.

 

Es una gran necedad

que así revuelvan la ciencia

para esconder la verdad

de una simple coincidencia.

 

Perdónalos mi Taitito,

Porque errare humanum est,

pero si ocurre otra vez,

¡que carguen su sambenito!

 

 

          El término taita, reconocido por diversos pueblos como voz con raíces propias, es una expresión que en distintas lenguas designa con respeto y afecto al padre biológico. Se usa por extensión para cualquier otra figura paterna, incluyendo una simbólica paternidad sobrenatural o divina.

 

          Por razones que no parecen corresponder tanto a la verdad, sino más bien al carácter voluble del espíritu humano, numerosos lingüistas, educadores, folcloristas y curiosos, entre otros, han propuesto explicaciones muy diversas para referirse al posible origen de esta voz. En nuestro medio, en el ámbito peruano en general y en el espacio piurano en particular, encontramos que la multiplicidad de posiciones sobre la etimología de taita, puede reducirse a dos: por un lado, aquellas que sostienen que se trata de una voz de origen foráneo, derivada del latín, y por otra parte, las que defienden el origen autóctono del vocablo.

 

          Sin ánimo de resolver las controversias ni de tener la última palabra, queremos agregar algunos datos y reflexiones en busca de una visión equilibrada, precisamente porque nos parece que la verdad en este caso, se encuentra en los puntos de contacto entre ambas posiciones.

 

 

¿Raíces latinas?

 

          En una publicación regional de hace varios años,[i] una autora tomaba como referencia autorizada a Martha Hildebrandt, para argumentar que el latín tata (padre) es el origen de la voz taita y que la variante se explicaría por una mezcla entre el término latín tata y el euskera o vascuence aita, que comparte el significado de padre. La señora Hildebrandt sostiene[ii] que taita ya aparece en una fuente española desde antes del descubrimiento de América, en unos versos de Antón de Montoro. Otras dos razones ofrece la misma autora: que en el primer Vocabulario de la Lengua Quechua publicado por Domingo de Santo Tomás en 1560, no aparece la palabra taita, sino yaya, con el significado de padre, y que en el Vocabulario Quechua de Diego Gonzáles Holguín, tampoco figura la palabra taita.

 

          Sucede sin embargo que en Europa, mucho antes del latín y del griego, los lingüistas plantean la existencia de una lengua raíz a la que denominan Proto Indo-Europea. El estudioso Julius Pokorny, en su diccionario dedicado a la etimología de esta lengua[iii] ubica la voz Indoeuropea tatá- (padre), como el origen del griego τέττα, del albanés tatë, del latín tata, del Galés tad, del cornuallés tat, del inglés daddy, del letón tẽta, del lituano tẽtis, tẽtë, del ruso та́та, del alemán Tate, del noruego taate, del islandés táta. En estos y otros idiomas, la voz derivada mantiene el significado de padre.

 

          Fuera del ámbito Indoeuropeo, cuando se profundiza en la búsqueda de términos afectivos usados para designar al padre en diversos idiomas, encontramos desde algunas referencias que muestran sus posibles raíces africanas[iv] hasta aquellas que reclaman orígenes en el náhuatl tahtli, o en el taita de los guaraníes. Todo esto podría indicar que en lugar de un solo origen (en el latín, el griego o el proto Indoeuropeo), la voz tata o taita parece tener raíces en todas partes.

 

 

¿Raíces autóctonas?

 

          Numerosos diccionarios y vocabularios de la lengua quechua, desde el Ecuador hasta Argentina, consignan la voz taita como palabra autóctona con el sentido de padre. En un artículo periodístico del 2012, Alexis Reto resumía la presencia del término en diversos espacios dentro y fuera del Perú, como parte de una nota de homenaje por el día del padre[v]. Autores como la señora Hildebrandt sostienen sin embargo que taita es una palabra castellana de raíz latina, asimilada completamente por el quechua. En esa hipótesis, el hecho de que los  actuales hablantes  del runa simi, la consideren propia de su lengua, tendría un “error de origen” . En realidad, nadie podría negar que es una voz con ancestros europeos, pero ¿son esos sus únicos abuelos? 

 

          El sacerdote jesuita Ludovico Bertonio, publicó en 1612 su Vocabulario de la Lengua Aymara.[vi] En la entrada correspondiente a la voz aymara Tata, Bertonio consigna la traducción castellana: padre o señor. Ahora bien, Bertonio llega al Perú en 1581, junto a Toribio de Mogrovejo, el futuro santo, y a Diego Gonzáles Holguín, quien se especializaría en el conocimiento del quechua. Es difícil imaginar que un personaje de tanta agudeza como el padre Bertonio, rodeado además de compañeros de orden de tan alta erudición,  desconociera la existencia de las voces griega y latina tata, con el mismo sentido de padre, de modo que cuando registra el término como aymara, podemos estar seguros de que está documentando su uso regular y antiguo entre hablantes conocedores del idioma. Las elogiosas referencias que hace Xavier Albó[vii] sobre los méritos lingüísticos y etnográficos de Bertonio, confirman el talento del autor y disipan cualquier duda sobre sus aportes.

 

          Sin embargo, tal vez no sea preciso recurrir a la historia, cuando contamos con datos contemporáneos y recurrentes, lingüísticos y etnográficos, que  muestran a muchos niños andinos pronunciando tata o taita como una de sus primeras palabras, mucho antes de que alguien les hable de la existencia del idioma latín y el griego, y antes incluso de aprender cualquier idioma.

 

 

El camino de la verdad

 

          Cuando se admite que taita es una palabra que pertenece a un grupo de voces del lenguaje infantil perteneciente a lo que se conoce como voces de creación expresiva, no se puede pensar que dichas voces le pertenecen en exclusividad a algún idioma. Más allá de las posiciones divergentes que hemos mencionado, estamos ante registros independientes de expresiones vocales que no tienen especificidad idiomática, pues pertenecen al acervo universal de vocablos que reflejan y recogen relaciones afectivas y que se producen mediante el sencillo recurso de repetir las sílabas, uno de los primeros esfuerzos de articulación que pueden asumir los infantes.

 

          En suma, parece razonable pensar que taita no es una voz privativa de un idioma particular en desmedro de otros, sino que se trata de una de esas expresiones que concurren en el fondo común de la herencia humana, de la misma forma en que mama es una voz que aparece de manera natural entre los infantes de todas partes del mundo. De manera que también es una palabra quechua y aymara. Por algo las voces de Pachamama y Pachatata tienen una gran antigüedad y un especial significado en los Andes.

  

 

NOTAS

 

[1] Solís Mendoza, Nazaret. “¿Taita es Palabra Quechua?” Piura: Diario Correo, 14-02-06

[1] Hildebrandt, Martha. 2000. El habla culta o lo que debiera serlo. Lima: Peisa, Pp. 292-293

[1] Pokorny, Julius. 2007. An Etymological Dictionary of the Proto-Indo-European Language. Dnghu Association, p. 3045

[1] Romero, Fernando, 1988. Quimba, Fa, Malambo, Ñeque. Afronegrismos en el Perú. Lima: IEP

[1] Reto Agurto, Alexis. “A nuestro padre, al viejito, al taita querido”. Lima: Diario Perú 21, 15-06-12

[1] Bertonio, Ludovico 1984 (1612). Vocabulario de la lengua aymara. Reimpresión facsimilar. Cochabamba: CERES

[1] Albó, Xavier. 1984. “Introducción.” En Vocabulario de la lengua aymara. Reimpresión facsimilar. Cochabamba: CERES. Pp. XI - LVIII

 

Raúl Zevallos Ortíz

Comunicador, director de cine y antropólogo. Nació en el caserío de Chirinos, distrito de Suyo - Ayavaca. Estudió Dirección de Cine y Televisión en la Facultad de Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Lima.

 

Obtuvo en concurso una beca Fulbright con la que realizó estudios de perfeccionamiento en la especialidad profesional de Dirección de Cine, en el Center for Advanced Film Studies de Los Angeles, EE.UU.

 

Ha cursado una maestría en antropología social en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y se encuentra concluyendo los estudios de doctorado en antropología visual en la Universidad de Manchester, mediante estudios realizados con apoyo del Programa Internacional de Becas de la Fundación Ford.

 

Su trayectoria académica y profesional combina labores de investigación y publicaciones en el campo de la comunicación, el cine y la antropología, con la realización de diversos trabajos de fotografía, cine y video, la docencia universitaria y algunas actividades de promoción social.

 

Mantiene estrechos vínculos con su lugar de origen en una zona rural de la provincia de Ayavaca, en Piura. Participó y ha formado parte de diversas agrupaciones dedicadas a la conservación, investigación, producción y difusión cinematográfica.

 

Ha realizado varias decenas de producciones en video, principalmente de carácter documental y educativo. Es autor de diversos ensayos, artículos y otros materiales sobre comunicación, antropología, cine, iconografía e identidad cultural.

 

Desde 1996 dicta cursos en la especialidad de producción audiovisual de la Escuela de Comunicación Social, Facultad de Letras de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

 

Uno de los últimos trabajos en video es el documental “Voces del Páramo”, que lo llevó a ganar el premio “Sara Gómez” en el Festival de La Habana, y a nivel nacional ganó uno de los premios del Concurso de cine Independiente y Experimental del Ministerio de Cultura.

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